Portada del álbum "Séquelles qu'on aime"

Sabemos, porque sois muchos los que nos lo habéis hecho saber, que os gusta mucho la sintonía de nuestro podcast.

Sintiéndolo mucho, tenemos que reconocer que el mérito no es nuestro en absoluto, sino de un grupo francés de Swing llamado En Attendant Mado… y también de Jamendo, todo hay que decirlo.

El caso es que también sois muchos los que nos habéis preguntado de qué va la canción… Así que en un alarde de generosidad hemos decidido publicar aquí una traducción marca de la casa… bueno, mejor dicho una adaptación, que suena mejor y es más exacto.

Y sin más preámbulos, ahí va nuestro tributo a este simpático grupo, que bien se lo debemos. A ver si entre todos conseguimos que se haga más famoso a este lado de los Pirineos que en el país vecino…

La Endecha de Carlos y Julieta

Si eres de los que lo han visto todo, te voy a contar una historia que te va a dejar atónito.
Fuera palabrería y bonitos discursos, ésta es la historia de un chaval llamado Carlos
Que tan solo tenía 15 años cuando su corazón cayó preso.
Todo sucedió junto a la higuera, la gran higuera del viejo Kazán.

Ella era preciosa y joven pero no había nacido ayer. Estudiaba derecho
y trabajaba de pastora en vacaciones.
Cuidaba de un bonito rebaño de siete ovejas y tres borregos.
Se llamaba Julieta, tenía 20 primaveras, una sonrisa de ángel y el pelo castaño.
Ningún hombre que se cruzaba en su camino podía ignorarla, ni siquiera los sin techo.

Cuando vio por primera vez a nuestro granuja, le dijo que se acercara.
“¿Qué haces aquí pequeño bribón¿, ¿Viendo cómo toma el sol este pibón?”
Quedó con él esa misma noche. Carlos se quedó más blanco que la leche.
La gente decía “Vaya con el chaval inexperto, qué suerte que tiene el jodío”

Era preciosa y joven pero no había nacido ayer. Era rica, hija de notario.
Pero le gustaba el vodka solo, y también los zumos pero no solos.
Estaba sola y falta de cariño, y se daba a la bebida para olvidar.
El chavalín se cruzó en su camino y no desperdició la oportunidad, pillín.

Era preciosa y joven pero no había nacido ayer. Era rica, hija de notario.
Pero le gustaba el vodka solo, y también lo zumos pero no solos.
Estaba sola y falta de cariño, y se daba a la bebida para olvidar.
El chavalín se cruzó en su camino y no desperdició la oportunidad, pillín.

Al anochecer, Julieta acudió a la cita con su Romeo.
Éste lo había preparado todo y le trajo un gran ramo de flores perfumadas.
Para reunirse con su amada, Carlos atravesó las tierras del viejo Kazán.
Creyéndose que era un vulgar ladrón de ovejas, el viejo cogió su escopeta y le pegó un tiro a sangre fría.

Ella era preciosa y joven pero no había nacido ayer. Acababa de recibir un golpe mortal, cual cadáver de verano.
Llegado el crudo invierno, sucumbió a la desesperación. Se quitó la vida ahorcándose.

Ella era preciosa y joven pero no había nacido ayer. Acababa de recibir un golpe mortal, cual cadáver de verano.
Llegado el crudo invierno, sucumbió a la desesperación. Se quitó la vida ahorcándose.

Perseguida por un destino trágico, prefirió poner fin a sus días.
Todos los hombres que se cruzaron en su camino lloraron, lloraron de amor.

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